13 ene. 2008

Cuento en los periódicos


Escritor mexicano propone rescatar el cuento a través de la difusión en los diarios, ya que son un buen espacio para ganar lectores

El escritor Alejandro Estivill (Ciudad de México, 1965) hizo un llamado para promover el cuento mexicano mediante su difusión en los diarios pues, en su opinión, es un buen espacio físico para ganar lectores.

A puertas de presentar de su más reciente obra, titulada "En la mirada del avestruz y otros cuentos", el cuentista consideró oportuno que ese medio de comunicación dé mayor cabida a esas expresiones en sus páginas.

"Lo que se necesita en México para impulsar el cuento, es hacer la pirámide más ancha, es decir, se necesitan más consumidores de más cosas y no sólo uno de una", señaló Estivill.

Y es que de acuerdo con el ganador del Premio Nacional de Cuento de San Luis Potosí, en 1999, el cuento ha recuperado terreno en el ámbito literario, a pesar de que tiene más promoción la novela.

"El cuento siempre ha sido visto como una actividad de ocasión, sin embargo autores de la talla de Ignacio Solares, Mónica Lavín o Juan Villoro, están empujando "realizaciones cuentísticas" de excelente factura.

"Parece que (en México) el cuento no es una actividad seria como la novela, sin embargo se está recuperando", insistió el escritor.

Ojalá los directores y editores de los diarios limeños se pongan las pilas y publiquen al menos una vez a la semana algún cuentito o poema. Sería agradable ver publicado ese tipo de textos, no solo por brindar algo novedoso, sino también porque ayudaría a contribuir con la difusión de la lectura en nuestro país mal llamado “subdesarrollado”.

67 años sin James Joyce


Un 13 de enero concluyó el viaje de quien fue y es el gran renovador de la literatura del siglo XX. De aquel Ulises de las letras inglesas que viró hacia el lado inconexo, hacia las islas plagadas de sirenas para aprender el lenguaje del encantamiento. El irlandés James Joyce. El nombre que hace estremecer a las letras y al propio lenguaje, el escritor que hizo literatura con los desórdenes del pensamiento y que llevó la imaginación al borde de lo inextricable para hacerla menos común (y a la vez más interesante).

James Augustine Aloysius Joyce, nació el 2 de febrero de 1882 en Dublín, Irlanda, hijo del funcionario Juan Stanislaus Joyce, un caballero empobrecido de mala fortuna que realizó toda clase de profesiones y actividades desde la política hasta la recaudación de impuestos.

La madre del novelista fue Mary Jane Murray, quien con 10 años menos que su marido logró ser una pianista que en vida se dejó dominar por las aficiones a la iglesia católica, además de luchar para mantener la imagen de clase media de su familia, muy a pesar de la pobreza.

Joyce cursó estudios con los jesuitas y en la Universidad de Dublín, donde obtuvo su primer éxito literario a los 18 años de edad, con el artículo "El nuevo drama de Ibsen".
Después de graduarse en 1902, el joven viajó a París para trabajar como periodista, profesor y en otras ocupaciones bajo condiciones económicas difíciles.

En la universidad conoció a Nora Barnacle, con quien salió por primera vez el 16 de junio de 1904 y más tarde sería su esposa. Esa fecha condensó toda la acción de su obra "Ulises", que sucede en sólo un día.

Nora era una campesina que provenía de Galway -actualmente condado James Joyce-, con ella vivió en Trieste y París, además de Zurich, a donde tuvieron que mudarse con sus dos hijos debido a la Primera Guerra Mundial (1914-18).

Antes, en 1907, año en que sufrió un ataque de iritis que casi lo dejó ciego, logró su primer libro, "Música de Cámara", texto compuesto por 36 poemas de amor influenciados por la poesía lírica isabelina y los poetas líricos ingleses de finales del siglo XIX.

Su segunda obra fue "Dublineses" (1914), un libro de 15 cuentos en los que narra episodios críticos de la infancia, la adolescencia, la familia y la vida pública de Dublín. "Retrato del artista adolescente" (1916) fue su primera novela, muy autobiográfica.

En 1918 escribió su obra de teatro "Exiliados", aunque la verdadera fama apareció con "Ulises", obra basada en "La Odisea", de Homero, y que gira en torno a la búsqueda simbólica del hijo de "Leopold Bloom", uno de sus personajes, y a la conciencia emergente de "Stephen Dedalus", el otro, de dedicarse a la escritura.

La revista estadounidense "Little Review" publicó los capítulos del libro ese mismo año, aunque en 1920 fue prohibido y finalmente difundido en 1922 en París, hasta estar legalmente disponible en Gran Bretaña y Estados Unidos en 1933.

En 1923, Joyce comenzó en París el primer segmento de su última novela "Finnegans Wake", misma que apareció en la revisión transatlántica de Ford Madox Ford en abril de 1924, para que la versión final fuera publicada hasta 1939.

Esta obra fue escrita en forma de una serie ininterrumpida de sueños que tienen lugar durante una noche en la vida del personaje "Humphrey Chimpden Earwicker".

Con "Finnegans Wake", Joyce llevó su experimentación lingüística al límite, al crear un lenguaje que combina el inglés con palabras procedentes de varios idiomas, que los críticos consideraban una obra maestra, pero que muchos lectores la encontraban incomprensible.

Otras de sus obras publicadas son "Poemas, manzanas" (1927) y "Collected Poems" (1936), ambos libros de poesía; además de "Stephen, el héroe", que salió a la luz en 1944.

Las innovaciones técnicas de Joyce en el arte de la novela incluyen un uso extenso del monólogo interior mediante una red compleja de los paralelos simbólicos extraídos de la mitología, la historia y la literatura.

Contrajo matrimonio legalmente hasta el 4 de julio de 1931, un año antes de que su hijo George le diera un nieto, al que llamaron Stephen, como el personaje de "Ulises", y de que su hija Lucía sufriera su primer ataque de esquizofrenia.

Joyce murió debido a una úlcera duodenal perforada, tras una intervención quirúrgica y dos transfusiones sanguíneas, el 13 de enero de 1941, Zurich, Suiza.

Benedetti deberá seguir internado

Estado de salud de escritor uruguayo mejoró, pero aún reposa en la clínica

Tras sufrir un cuadro de diarrea y deshidratación causada por una infección gastrointestinal, el escritor uruguayo Mario Benedetti, de 87 años, evoluciona favorablemente, pero permanecerá internado en el sanatorio Impasa de Montevideo para evaluar su estado. .

"Benedetti está lúcido, se alimenta normalmente, no necesita ser conectado a aparatos, pero se le continúan realizando controles y estudios", dijo la médica María del Huerto Brotos, directora técnica de la clínica, quien agregó: "Se siguen corrigiendo las distorsiones metabólicas originadas por la deshidratación, causada por una enterocolitis. Ahora ingiere alimentos livianos".

El escritor está hospitalizado desde el 3 de enero en cuidados intermedios, donde recibe a familiares y amigos, con los que "conversa en forma animada", según contaron sus allegados a los medios periodísticos.

Benedetti, uno de los referentes de la literatura hispanoamericana, que nació el 14 de setiembre de 1920 en Paso de los Toros, a 190 kilómetros al norte de la capital uruguaya, es autor de más de 80 libros de poemas, novelas, relatos, ensayos y teatro, así como de guiones de cine y crónicas de humor. Su obra "La Tregua" llegó al cine y a algunos de sus poemas le han puesto música artistas como Joan Manuel Serrat y el uruguayo Daniel Viglietti.

Benedetti obtuvo innumerables reconocimientos a sus obras, entre los que se destacan los premios Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1999), el Méndez Pelayo (2005) y el Iberoamericano José Martí (2001).