23 ago. 2011

“Pulp”, la historia de un ‘detective’ con suerte / de Charles Bukowski



“Pulp” es una de esas novelas que se pueden leer en una tarde, tal vez bebiendo licor (si fuera posible vodka, como lo hace el personaje principal cada vez que no sabe qué hace o luego de hacer algo que le ha dado cierta fatiga). Se trata de la última novela de Charles Bukowski (publicada en 1994, el mismo año de su muerte), aquel escritor que, como muchos malditos, son reconocidos ( sobre todo por los snobs) más por sus vidas que por sus obras.

La novela narra la historia de Nick Belane, un detective venido a menos, con sobrepeso, ebrio, vago, deudor, grosero, en fin, el personaje recurrente de Bukowski en cada una de sus novelas o cuentos.

El nudo no es tan complicado. El detective tiene sus casos luego de quejarse de no tener chamba. Los casos llegan uno tras otro y cada vez se hacen más complicados. Desde ampayar a una infiel hasta ayudar a un agente funerario para quitarse de encima a una extraterrestre.

El caso de la señora Muerte que anda buscando a Céline (sí, el escritor francés) también es interesante (pintoresco), teniendo en cuenta que la narración está acompañada de bares, pistolas, reflexiones sobre la vida y muerte, además de mujeres feas, guapas y extrañas.

Nick Belane tendrá que enfrentarse no solo a personajes raros para resolver los casos encargados, sino también tendrá que enfrentarse a sus propios clientes, quienes de un momento a otro sienten aversión por él. El enfrentamiento con mozos y camareras también es recurrente en la novela, así como los hipódromos, la mafia y la incesante búsqueda de su “yo” insatisfecho en todo sentido.

En varios capítulos el detective -cuando estaciona su escarabajo o se sienta al lado de su escritorio- se recuerda a sí mismo, se pregunta por qué se hizo detective, indaga por qué lleva la vida que lleva y por qué se pregunta tanto sobre la vida. Es un círculo que siempre llega a cerrar con un buen trago de vodka y un poco de agua.

Según algunos bukowskilólogos, “Pulp” es una de las novelas menos autobiográficas del escritor. Sin embargo, el personaje principal tiene mucho de sí: ideas, costumbres y violencia hasta en los cabellos. No es considerado su mejor libro, pero siempre es recomendado.

 

Leer la novela en PDF aquí
También pueden adquirirlo en versión impresa, de la editorial Anagrama. Les costará un poco más de 30 soles.
No esperen a encontrarlo en pirata. En Perú casi no piratean a Bukowski.

 

EXTRACTOS DE “PULP”




Frases:

“Siempre he sido un hombre de piernas. Fue lo primero que vi al nacer. Después intenté salir. Desde entonces he intentado la dirección contraria pero con bastante poco éxito”.

“Una vez en la calle caminé con decisión entre la contaminación. Tenía los ojos tristes, los zapatos viejos y nadie me quería. Pero tenía cosas que hacer”.

“El sexo es una trampa, un engaño. Es para los animales. Yo era demasiado sensato para ese tipo de mierdas”.

“Tenía que pensar. Intentaba pensar. La mosca seguía paseándose por mi escritorio. Enrollé el Racing Form, traté de aplastarla y no lo conseguí. No era mi día. Ni mi semana, ni mi mes, ni mi año. Ni mi vida. ¡Maldita sea!”

“Sólo se vive una vez, ¿no? Bueno, excepto en el caso de Lázaro. Pobre gilipollas, tuvo que morirse dos veces. Pero yo era Nick Belane. Sólo se monta uno en el tiovivo una vez. La vida es de los osados”.

“Maté cuatro moscas mientras esperaba. Maldita sea, la muerte está en todas partes. Ni hombres, ni pájaros, ni fieras, ni reptiles, ni roedores, ni insectos, ni peces, ninguno tenía una oportunidad. El final estaba fijado. No sabía qué hacer. Me empecé a deprimir. Ya saben, veo al dependiente del supermercado metiendo en la bolsa lo que he comprado y a continuación le veo metiéndose en su propia tumba junto con el papel higiénico, la cerveza y las pechugas de pollo”.

“Entonces la puerta se abrió de golpe. Y entró aquella mujer. Lo único que puedo decirles es que hay miles de millones de mujeres en este mundo, ¿verdad? Algunas están bien. La mayoría están bastante bien. Pero de vez en cuando la naturaleza produce un fenómeno salvaje, hace una mujer especial, una mujer increíble. Quiero decir que la miras y no puedes creértelo. Todo en ella es un movimiento ondulante perfecto, azogue, es como una serpiente, le miras un tobillo, le miras un codo, le miras el pecho, le miras la rodilla y todo se funde en un ser impresionante, provocador, con unos ojos bellísimos que sonríen, la boca un poco hacia abajo, los labios como si estuvieran a punto de soltar una carcajada ante tu indefensión. Y saben cómo vestirse y su pelo largo incendia el aire. ¡Demasiado! ¡Maldita sea, demasiado!”.

“Todos moríamos sin blanca y la mayoría vivíamos así. Era un juego agotador. Simplemente conseguir ponerse los zapatos por las mañanas era toda una victoria”.

“Me llevé el vodka a los labios, conseguí inclinar la cabeza y me lo bebí todo. Puse el vaso en el suelo, me estiré en la cama y esperé de nuevo a que me entrara sueño. Oí un disparo en la calle y comprendí que en el mundo todo iba bien. A los cinco minutos estaba dormido. Como todos los demás”.

“Esperamos y esperamos. Todos. ¿No sabría el psiquiatra que esperar es una de las cosas que vuelve loca a la gente? La gente espera toda su vida. Esperan vivir, esperan morir. Esperan en la cola para comprar papel higiénico. Esperan en la cola para recibir dinero. Y si no tienes dinero, esperas en colas más largas. Esperas para dormirte y esperas para despertarte. Esperas para casarte y esperas para divorciarte. Esperas que llueva, esperas que deje de llover. Esperas para comer y esperas para volver a comer. Esperas en la consulta del loquero con un montón de anormales y te preguntas si serás uno de ellos”.

“Tenía que resolver demasiadas cosas. Levantarme de la cama por la mañana era igual que enfrentarme al impenetrable muro del Universo. ¿Debería irme, quizás, a un bar topless y meter un billete de 5 dólares en una braguita? Intentar olvidarlo todo. ¿Debería irme, quizás, a un combate de boxeo y mirar cómo dos tipos se reventaban entre sí? (…) Sufrimiento y problemas son lo que mantienen vivo a un hombre. O intentar esquivar el sufrimiento y los problemas. Es un trabajo de dedicación plena. Y hay veces que ni durmiendo se puede descansar”.

“La existencia no sólo era absurda, era un trabajo duro y nada más. Piensen en la cantidad de veces que uno se pone la ropa interior durante toda una vida. Era horrible, desagradable; era estúpido”.

“Todo el mundo estaba jodido. No había ganadores. Sólo había ganadores aparentes. Todos íbamos detrás de un montón de nada. Día tras día. Sobrevivir parecía ser lo único necesario. Y eso no parecía suficiente. No con la señora Muerte esperando. Me volvía loco cuando pensaba en eso”.

“La inmensa mayoría de la gente estaba loca. Y los que no estaban locos estaban furiosos. Y los que no estaban locos ni furiosos eran idiotas. No tenía escapatoria. Lo único que uno podía hacer era agarrarse bien y esperar el final. Era una tarea difícil. Era la tarea más difícil que se pueda imaginar”.

“Era hora de poner un poco de orden, un poco de orden en mí mismo. Considerándolo todo, había hecho bastante más de lo que me había propuesto hacer durante toda mi vida. Había conseguido algunas jugadas bastante buenas. No estaba durmiendo en la calle. Por supuesto que había montones de gente buena durmiendo en la calle. Y no eran idiotas, sólo que no encajaban dentro de la maquinaria necesaria en ese momento. Y esas necesidades cambiaban continuamente. El montaje era inflexible y si nos encontrábamos durmiendo en nuestra propia cama por la noche, eso ya era una inapreciable victoria sobre las fuerzas. Yo había tenido suerte, pero también es verdad que algunas de las jugadas me las había pensado bien antes. Pero, considerándolo todo, era un mundo bastante horrible y a menudo me sentía deprimido por la mayoría de la gente que lo habitaba”.

“Casi siempre lo mejor de la vida consistía en no hacer nada en absoluto, en pasar el rato reflexionando, rumiando sobre ello. Quiero decir que pongamos que uno comprende que todo es absurdo, entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es absurdo y la conciencia de ello es lo que le otorga sentido. ¿Me entienden? Es un pesimismo optimista”.

“Sentados, escuchando la lluvia, preguntándose adonde se había ido todo. Uno sabe que es viejo cuando se sienta a preguntarse adonde se ha ido todo”.

“Me sentía insatisfecho y, francamente, bastante jodido por todo. No estaba yendo a ninguna parte, ni tampoco el resto del mundo. Estábamos haciendo tiempo, esperando morir, y mientras tanto hacíamos bobadas para llenar el vacío. Algunos ni siquiera hacíamos bobadas. Éramos vegetales. Yo era uno de ésos. No sé qué tipo de vegetal era. Me sentía como un nabo”.

“¡Dios! ¡Qué aburridos eran! Como casi todo el mundo. Nada resultaba nuevo, ya nada resultaba fresco jamás. Muerto, monótono. Lo mismo pasaba con las películas. (…) Aburridos de mierda. Estaban por todo el planeta. Reproduciendo más aburridos de mierda. Era como una película de terror. La Tierra convertida en un hervidero de aburridos”.

 

Diálogos:

–Oye, nena, tengo el nabo lleno de engrudo y si no lo vacío, –me va dar una apoplejía o algo!
–Eso es problema tuyo, macho.
–¡Pero estamos casados!
–Eres demasiado repugnante.
–¿Qué? Nunca me lo habías dicho.
–Lo acabo de decidir.
–Pero la leche se me va a salir por las orejas, nena. –Tengo que hacer algo!
–¡Pues arréglatelas sin mí, pichatiesa!
–De acuerdo, de acuerdo, ¿dónde está el gato?
–¿El gato? Ah, no, hijo de puta, no, ¡con Tinker Bell no!
–¿Dónde está ese condenado gato? Le he visto hace un minuto.
–¡No te atrevas! ¡No te atrevas! ¡Con Tinker Bell no!

*************

Sonó el teléfono. Contesté.
–Aquí Belane.
–No creas que ha sido la última vez que me vas a ver –dijo la dama.
Era la señora Muerte.
–Oye, nena, ¿no podríamos llegar a un acuerdo?
–Nunca se ha hecho, Belane.
–Sentemos un precedente, probemos, señora.
–Ni hablar, Belane.
–Bueno, entonces, ¿qué le parece si me da una fecha, ya sabe, una
F.D.D.?
–¿Qué es eso?
–Fecha De Defunción.
–¿Y de qué serviría?
–Podría prepararme, señora.
–De todos modos, todo ser humano debería estar preparado, Belane.
–No lo están, señora, lo olvidan, lo ignoran, o simplemente son demasiado tontos como para pensar en ello.
–Eso no es asunto mío, Belane.
–¿Y qué es lo que es asunto suyo, señora?
–Mi trabajo.
–A mí también me preocupa mi trabajo, señora.
–Muy bien, mejor para ti, gordinflón. Te he llamado sólo para que sepas que no me he olvidado de ti...
–Ah, muchas gracias, señora. Me ha alegrado realmente el día.
–Hasta luego, Belane...
Colgó.

************

–Lo hemos pensado bien y es demasiado horrible. No queremos colonizar vuestra Tierra.
–¿El qué es demasiado horrible, Jeannie?
–La Tierra. El humo, los asesinatos, el aire contaminado, el agua contaminada, la comida contaminada, el odio, la desesperación, todo. Lo único bonito de la Tierra son los animales y ahora los están exterminando, pronto desaparecerán, a excepción de las ratas domésticas y los caballos de carreras. Es tan triste que no me extraña que bebas tanto.
–Sí, Jeannie. Y no te olvides de nuestras centrales nucleares.

***************

–Ya está, nena –le dije–, volvamos a lo que estábamos.
–No quiero.
–¿Qué? ¿Y por qué? Pero si me estabas metiendo la lengua hasta el esófago.
–Usted me da miedo, es demasiado violento.
–Pero es que él ha dicho que te iba a matar, ¿no le has oído?
–Probablemente no hablaba en serio.
–Los “probablemente” no sirven para nada cuando el amor y las armas se dan la mano.
Deja suspiró.

***************

–¡Hola, cariño, soy Kitty!
–Hola, Kitty, me llamo Nick.
–Mmmm, ¡tienes una voz tan sexy! ¡Me estoy poniendo un poco
cachonda!
–¡Venga ya!, mi voz no es sexy.
–¡No te hagas el modesto!
–No, Kitty, no soy modesto...
–¿Sabes?, ¡me siento muy cerca de ti! Me siento como si estuviera acurrucada en tu regazo, mirándote a los ojos. Yo tengo los ojos grandes y azules. Te inclinas hacia mí, ¡como si fueras a besarme!
–¡Y una mierda!, Kitty, yo estoy sentado aquí solo, sorbiendo un whisky escocés y escuchando la lluvia.
–Escucha, Nick, tienes que usar la imaginación un poquito. Déjate ir y te sorprenderás de lo que podemos llegar a hacer juntos. ¿No te gusta mi voz? ¿No la encuentras bastante... mmm, sexy?
–Sí, bastante, aunque no demasiado. Parece como si estuvieras acatarrada. ¿Has cogido frío?
–Nick, Nick, cariño mío, ¡estoy demasiado caliente como para coger frío!
–¿Qué?
–¡He dicho que estoy demasiado caliente como para coger frío!
–Bueno, parece como si hubieras cogido frío. Quizá es que fumas demasiados cigarrillos.
–¡Yo sólo fumo una cosa, Nick!
–¿El qué, Kitty?
–¿No lo adivinas?
–No...
–Baja la mirada, Nick.
–Vale.
–¿Qué ves?
–La copa. El teléfono...
–¿Qué más, Nicky?
–Los zapatos...
–Nick, ¿qué es esa cosa tan grande que está ahí empinada mientras hablas conmigo?
–¡Ah, esto! ¡Es mi barriga!
–Sigue hablando conmigo, Nick. Sigue escuchando mi voz, piensa que estoy ahí, en tu regazo, tengo el vestido un poco levantado, se me ven las rodillas y los muslos. Tengo el pelo largo y rubio. Me cubre toda la espalda. Piensa en ello, Nick, piensa en ello...
–Está bien...
–Vale, y ahora ¿qué ves?
–Lo mismo: el teléfono, los zapatos, mi copa, mi barriga...
–¡Nick, qué malo eres! Tengo muchísimas ganas de ir ahí y darte un buen azote! ¡O tal vez te deje que me azotes tú a mí!
–¿Qué?
–¡Fuerte, fuerte, Nick!
–Kitty...
–¿Sí?
–¿Me disculpas un momento? Tengo que ir al cuarto de baño.
–Ay, Nick, ¡ya sé lo que vas a hacer! ¡Pero no tienes que ir al cuarto de baño para hacerlo, puedes hacerlo mientras hablas conmigo!
–No, no puedo, Kitty. Tengo que hacer pis.
–Nick –contestó ella–, ¡hemos acabado esta conversación!
Colgó.

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