8 dic. 2009

Lennon, 8 de diciembre, Don't Let Me Down


Un día como hoy, un día en la vida, un martes cualquiera señor Vallejo, mataron a Lennon, le dispararon, le dieron duro con plomo y duro, también con pólvora, fuimos testigos todos los que nacimos después, los que no pudimos hacer nada, los que conocimos su música en la era de los 90, cuando el tekno, salsa, cumbia y otros géneros sonaban estruendosamente en la radio, tan desordenadamente como la avenida Abancay el 24 de diciembre, ahí justito cerca al Mercado Central.


Resulta que oyes una canción entre tanto barullo, y preguntas quién la canta y nadie sabe, no hay internet y la gente que conoces es esclava de la música de las radios… pero llega de repente a tus oídos que en Lima hay una radio, Stéreo 100, esa que ya no existe y que pasan esa música que te priva la moda. Ahí te enteras de que existían The Beatles, que habían otros grupos además y que para tristeza tuya: Lennon murió hace más o menos 10 años, y encima lo mató un fan. Solo queda pensar en que matarás a ese asesino cuando salga de la cárcel, siempre y cuando no haya sido condenado a cadena perpetua.

Entonces siguen los videos en VHS, siguen los de VCD, luego los de DVD, luego uno tiene más plata y edad y va a conciertos, homenajes y tiene cable y el internet se masifica y Lennon sigue muerto. Y odias a Yoko, perdonas a Mc Cartney, admiras a George y te ríes de Ringo. Bueno, te ríes también de la gente que no lo conoce, y te sientes mal por reírte y luego te recuperas.

Entonces cada 8 de diciembre la radio te despierta. Raúl Vargas saluda a todos los locutores en su día, que es el día de la Inmaculada Concepción (como María si no hubiese ensuciado el establo), que será la Gran Parada Militar, que soñaste justo que matabas una persona y que te contrataban para pelear contra los chinos, que es el cumple de una amiga, pero vive muy lejos como pa visitarla, que es feriado, que es el clásico del miserable fútbol peruano…

Entonces le pongo a todo volumen: Don't Let Me Down y te subes a la azotea, imaginas caer, cantas en calzoncillos y tu vecina la vieja mirona te observa mientras sacude sus sábanas desde su azotea. Pero tú sigues: Don't Let Me Down… y algunos miran hacia arriba, otros se animan a cantar y la vecina mirona: Don't Let Me Down… Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down Don't Let Me Down



4 comentarios:

Flor de amor dijo...

que excelente entrada una mezcla de vallejo y llosa! masa y conversacion en la catedral! felicidades la revista esta buenisima!:D

Literalgia dijo...

Hola Flore de Amor. Gracias por los ánimos. Cuando quieras te pasamos la revista impresa. Saludos.

Felipe

FabricioRebatta dijo...

John es eterno

Literalgia dijo...

Es eterno e interno!!!!