3 may. 2012

#Manifiestos 4. Contra los “Príncipes Azules” / Ni azules, ni verdes, ni amarillos

¿Viste muchas películas de Disney? ¿Aún crees que el amor tocará tu puerta? ¿El amor verdadero vendrá en un caballo? ¿Vivirás en un castillo, encerrada, hasta que un príncipe te rescate? Estás mal, hijita...

Ni azules, ni verdes, ni amarillos

¿Qué mente depravadamente optimista eyaculó la idea del hombre como figura de salvación o ente de redención de infortunadas vidas femeninas? Este muchachito, muchas veces ilustrado con cabellos rubios, tez blanca y de profundos y navegables ojos azules –siempre con las posaderas muy bien alojadas en su fiel corcel blanco–, fue denominado como “El príncipe azul”. ¡Tranquilo aristócrata! ¿No te gusta el sol, hijito? Leer estas historias envenena un tantito el cerebro. Comerse el cuento del eterno “Felices por siempre” no es tarea tan complicada, teniendo en cuenta que la inquietud por leer de los peques oscila entre los 4 y 5 años y… La receta para este mal 1. Libre albedrio: Dejen que las niñas lean muchos, muchos cuentos con príncipes como protagonistas. 2. Permitan que las niñas los lean 3 veces o más al día: Mañana, tarde y noche, y si se puede de madrugada. 3. Recomendar a la Miss el refuerzo en el colegio. Y, listo. Su hija en unos años será una linda y amable muchachita sumisa que guste de hacer quequitos y galletitas de anís. Le placerá también escuchar baladas de Radio “A” y, en especial, gozará como cerdo en el lodo con el programa “Secretarias románticas S.A”. Todas las tardes de lunes, al promediar las 3 p.m., se hará la desmayada en la puerta de su domicilio con la ilusa consigna que un apuesto y adinerado hombre, asiduo al hipódromo de Monterrico, llegue y le dé fin a sus angustias con un anillo y una boda de ensueño, con todos los animales del bosque como invitados. Y en un futuro no muy lejano este príncipe le dará la bendición de tener muchos hijos, tantos como para fundar una nación entera. ¡Qué encanto! ¿No? ________________________ Autora: Paola Contreras. Organizadora de eventos, cuentacuentos, vieja chismosa, peligro público.

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